domingo, 19 de marzo de 2017

LOS ASTRONAUTAS NO PUEDEN ERUCTAR EN EL ESPACIO.

Gracias a las condiciones de gravedad de la tierra, se hace posible la separación de sustancias de diferentes densidades, tanto en líquidos como en gases. Pero en el espacio no se puede dar esta separación, porque la ingravidez hace imposible que los gases suban de forma natural por encima de los líquidos, por eso en el estomago quedan todos mezclados y esto hace que solo exista una tensión superficial y los astronautas no puedan eructar.
Y tampoco pueden llorar como en la tierra porque sus lagrimas no caerían por sus mejillas.

El primer gravitómetro: la Torre de Pisa

La gravedad acelera igual a los cuerpos independientemente de su masa, aunque nuestra intuición nos dice lo contrario. Al dejar caer desde una altura, por ejemplo desde la mesa, una hoja de papel y un lápiz, éste último llega antes al suelo. Razonamos de la siguiente forma: "El lápiz pesa más, con lo que se acelera más rápidamente..." Pero ese razonamiento no es correcto. Basta con repetir el experimento en condiciones de vacío.
https://www.youtube.com/watch?v=BNEI9wop1KM
La conclusión para el primer experimento, teniendo en cuenta su variante al vacío, es que el rozamiento con el aire es el causante de que el lápiz llegue antes. En ausencia de rozamiento, la hoja y el lápiz (la pluma y el martillo lunares) llegan a la vez, son aceleradas igualmente.



Físicos de la Universidad de Stanford han modernizado el experimento que, según la leyenda, Galileo llevó a cabo en la Torre de Pisa (y el de Scott en la Luna), para probar que los cuerpos se aceleran igual, independientemente de su masa. Los investigadores han demostrado con una precisión asombrosa (siete partes en mil millones; jamás se había llegado a esta precisión al medir la aceleración de átomos individuales) que la fuerza de la gravedad terrestre actuando sobre un átomo, que se rige por las leyes de la mecánica cuántica, lo acelera exactamente igual que a un balón de fútbol, objeto macroscópico que se rige por las leyes de la mecánica clásica. Para ello, han utilizado un interferómetro atómico y un gravitómetro.
Un interferómetro divide en dos un haz de luz (o, en nuestro caso, de átomos), cada uno de los cuales recorre caminos diferentes y, después, se vuelven a unir. Al unirse, interfieren constructiva o destructivamente, de forma que permiten medir con muchísima precisión la diferencia de camino recorrido.
Los físicos de Stanford han diseñado y construido un interferómetro atómico nuevo, en el que han utilizado átomos ultraenfriados por láser y pulsos ópticos. Mediante varios láseres se detrae energía cinética del átomo individual, enfriándolo hasta algunas millonésimas de grado por encima del cero absoluto, de forma que, a esas temperaturas tan bajas, se mueve solo a centímetros por segundo, con lo que es más fácil seguirlo. Los pulsos se utilizan para separar y combinar los átomos. De ahí se puede deducir la velocidad en la caída libre.


Osmosis

Este fenómeno físico es muy interesante ya que es el proceso de toda célula y es como sigue: un líquido pasa de una región de alta concentración acuosa a través de una membrana semi-permeable a una región de baja concentración con el objetivo de igualar las concentraciones. Nada menos que el proceso para la alimentación de la célula, las membranas celulares dan paso a las moléculas pequeñas de oxígeno, agua, dióxido de carbono, aminoácidos, glucosa. Se puede observar este fenómeno a gran escala con este experimento del huevo saltarín.

viernes, 17 de marzo de 2017

KEPLER-1647b



Un equipo de astrónomos de la NASA ha detectado un nuevplaneta gracias al telescopio espacial Kepler: el cuerpo celeste se denomina Kepler-1647b, se encuentra a 3.700 años luz y tiene 4.400 millones de años, por lo que es tan viejo como la Tierra. Se trata del planeta más grande que se ha descubierto alrededor de una estrella binaria, es decir, un sistema estelar compuesto por dos estrellas.
El período orbital del planeta es tan largo que por eso había pasado desapercibido durante tanto tiempo. "Resulta curioso que un planeta tan grande haya tardado tanto en ser confirmado, pues es más fácil descubrir planetas grandes que pequeños", dice Jerome Orosz, coautor del estudio. "Esto se debe a su largo período orbital", añade. Kepler-1647b tarda 1.107 días, tres años terrestres, en completar un giro alrededor de sus estrellas madre, el período más largo hasta la fecha para un exoplaneta en tránsito.

Kepler-1647b es, por tanto, un planeta circumbinario que orbita alrededor de dos estrellas y no alrededor de una sola como hace la Tierra. Sus estrellas son similares a nuestro Sol: una ligeramente más grande y la otra ligeramente más pequeña. El planeta tiene una masa y un radio prácticamente idénticos a los de Júpiter y, al igual que este, es un gigante gaseoso, con unas condiciones poco aptas para la vida. "Aunque si tiene grandes lunas podrían ser potencialmente apropiadas para la vida", señala el comunicado de la NASA.

martes, 14 de marzo de 2017

La NASA encuentra un sistema solar con siete mundos parecidos a la Tierra

La NASA ha anunciado uno de las noticias más importantes en la búsqueda de vida más allá de nuestro Sistema Solar, con el descubrimiento de hasta siete mundos parecidos  a la Tierra en órbita de una estrella cercana. Al menos de tres de ellos pueden ser habitables, y podríamos averiguar si realmente lo están en tan solo una década.

 El sistema orbita en la estrella llamada TRAPENSE-1, una pequeña estrella enana a 40 años luz de distancia que tiene aproximadamente el 8% de la masa de nuestro Sol, y el 11% de su radio, similar al tamaño de Júpiter. El año pasado se reveló que habían tres mundos potencialmente rocosos en órbita alrededor de esta estrella, pero ahora la cifra ha aumentado.

En relación a su distancia con la estrella, los planetas se llaman TRAPENSE1-b, c, d, e, f, g y h, siendo d, e, f y g los últimos descubiertos. Los investigadores fueron capaces de analizar la masa, el radio y los períodos orbitales de los siete planetas, excepción del más externo, TRAPENSE-1h, de los cuáles sólo se ha podido observar su órbita.


Los siguientes seis planetas giran a su estrella en 2,42 y 20 días, y son todos de tamaño similar a la Tierra. Al ser una estrella tan fría y oscura, su zona habitable está mucho más cerca que en nuestro Sistema Solar